La Asociación de Artistas Aficionados (AAA) es una institución cultural peruana fundada el 13 de junio de 1938 por un grupo de jóvenes entusiastas del arte, entre quienes destacaron Alejandro Miró Quesada Garland, Manuel Solari Swayne y Percy Gibson Parra. Con más de ocho décadas de trayectoria, la AAA ha sido pionera en la promoción y difusión de las artes escénicas en el Perú, consolidándose como uno de los referentes más importantes de la vida cultural del país.
La palabra «Aficionado», respondía a que sus asociados eran profesionales en otras carreras y era su gran «affectio» («amor») al arte, la gran motivación para impulsar y trabajar incansablemente por la permanencia de esta institución que fue pionera en la valoración de las artes escénicas como una disciplina absolutamente profesional.
Desde sus inicios, la asociación impulsó la formación de talentos en teatro, danza y canto, promoviendo espacios de creación, aprendizaje y experimentación artística. Asimismo, produjo espectáculos de gran calidad que trascendieron el ámbito nacional y llegaron a presentarse en escenarios internacionales de países como España y Francia.
A lo largo de su historia, la AAA ha sido una verdadera cantera de artistas y gestores culturales que dejaron una huella profunda en la cultura peruana. Entre ellos destacan Alejandro Miró Quesada Garland, director teatral y figura clave en el desarrollo del teatro nacional; Manuel Solari Swayne, reconocido dramaturgo y director; y Rosa Graña Garland, conocida como “Mocha”, actriz y promotora cultural cuya labor se extendió por más de seis décadas. La institución también fue el espacio de formación y crecimiento de figuras emblemáticas como Ricardo Blume, quien debutó en la AAA en 1952 y llegó a convertirse en uno de los actores y directores más importantes del ámbito hispanoamericano; Ricardo Roca Rey, actor y director de destacada trayectoria cuyo legado da nombre al teatro de la asociación; Saby Kamalich, reconocida actriz de teatro y televisión; y Chabuca Granda, una de las máximas exponentes de la música criolla peruana.
En el año 2001, la AAA inició una nueva etapa de autogestión que le permitió fortalecer su independencia institucional y continuar desarrollando su misión de promover el arte, la educación y la cultura en el Perú. Gracias a este modelo, la asociación ha mantenido vivos sus programas de formación, producción artística y difusión cultural, adaptándose a los cambios de cada época sin perder los valores que le dieron origen.
Hoy, la Asociación de Artistas Aficionados continúa siendo un espacio de encuentro, formación y creación para nuevas generaciones de artistas. Su legado constituye una parte fundamental de la historia cultural del Perú y sigue siendo una fuente de inspiración para quienes entienden el arte como una herramienta de transformación, reflexión y desarrollo humano.








